
El estudio de la inteligencia ha sido sin duda uno de los mayores retos de los investigadores, a tal punto que diversas disciplinas pasando por la psicología, neurología, epistemología, educación entre otras, han emitido sus propias definiciones sobre la inteligencia humana. De allí se desprenden una serie de teorías divergentes (teorías modulares y constructivistas de la mente) que analizan la forma de operar la mente al momento de realizar procesos cognitivos (sencillo y/o complejos), al igual que su forma de medirla.
Existen unas concepciones teóricas tradicionales que consideran la mente como una estructura, sistema o mecanismo de carácter o propósito general, por tanto independiente y a la vez competente en cualquier contenido concreto de aprendizaje (García García, 2005), esto es, miran la mente como un gran balde vacío que se va llenando a lo largo de la vida con las experiencias y contenidos específicos, de acuerdo a los procesos de aprendizajes (Concepción Conductistas – “Tanquam Tabula Rasa”). Mientras que la teoría triárquica de la inteligencia de Sternberg, llama poderosamente la atención, por ser una de las pioneras en ir contra el enfoque psicométrico y emitir un enfoque cognitivista. Este enfoque un tanto innovador, plantea la existencia de tres dimensiones diferentes, aunque relacionadas entre sí, estas son: la inteligencia componencial o analítica; la inteligencia experiencial o creativa; y la inteligencia contextual o práctica (Sternberg, 1988).
La inteligencia analítica se mide con tareas relacionadas con la aplicación de los metacomponentes, componentes ejecutivos y de adquisición de la información, a problemas de contenido verbal, numérico y figurativo. La creativa se evalúa mediante problemas cuya solución exige procesos de introspección a contenidos verbales, numéricos y figurativos. Mientras que la inteligencia práctica se evalúa mediante la aplicación de los componentes a problemas de las tres modalidades anteriores que hacen referencia a la vida práctica (Sternberg, et. al., 2000).
Como indican Sternberg y Clinkenbeard (1995), el pensamiento analítico, creativo y práctico está presente en todas las áreas y situaciones de la vida. Para los autores lo que difiere a través de las áreas no son los componentes de procesamiento de la información implicados, sino más bien, los contenidos y las representaciones. Así, debemos suponer que estos tres aspectos de la inteligencia, tienen un ámbito de aplicación más general que la forma de representación del contenido.
Por otra parte, los autores aseguran que los diversos componentes de inteligencia actúan conjuntamente; esto es, los metacomponentes activan los componentes de ejecución y de adquisición de conocimientos; y estos últimos proporcionan, a su vez, una retroalimentación a los metacomponentes. Aunque se pueden aislar diversas clases de componentes de procesamiento de información recurriendo a situaciones experimentales, en la práctica los componentes funcionan conjuntamente y de forma estrechamente interactiva. Por lo tanto, los diagnósticos e intervenciones pedagógicas necesitan tener en cuenta los tres tipos de componentes en interacción, y no considerarlos aislados e independientementes. Pero la comprensión de la naturaleza de los componentes de inteligencia, no es suficiente para comprender la naturaleza de la inteligencia, ya que la inteligencia es más que un conjunto de componentes de procesamiento de información.
Difícilmente podemos comprender la naturaleza de la inteligencia limitándonos a estudiar los componentes de procesamiento que se realizan en los test de inteligencia. Hay otras dimensiones de la inteligencia que contribuyen a las diferencias individuales en rendimiento, tanto en situaciones de test como fuera de ellas.
A partir de estas consideraciones teóricas, Sternberg (1993) elabora un nuevo instrumento de evaluación de la inteligencia triárquica: El Sternberg Triarchic Abilites Test (STAT) con diferentes niveles según el ámbito de aplicación (Sternberg, 1991). El test STAT es un instrumento de evaluación de la inteligencia triárquica elaborado para medir los tres aspectos de la inteligencia, el analítico, el práctico y el creativo, dentro de cada uno de los cuales se incluyen tres modos de presentación, el verbal, el numérico y el figurativo.
Sin duda, la inteligencia mirada desde cualquiera concepción teórica, se encuentra dimensionada a un contexto, el cual no puede ser medido con facilidad por los test psicométricos. Por tanto se reconoce la intención de los investigadores para tratar de explicar la estructura mental de los humanos, mediante pruebas estadísticas, pero lo que no se puede admitir es que a través de dichos instrumentos se pretenda direccionar el futuro de los jóvenes, conociendo las deficiencias que dichos instrumentos poseen.
BIBLIOGRAFÍA
GARCÍA GARCÍA, Emilio. Teoría de la mente y desarrollo de las inteligencias. Revista Educación, Desarrollo y Diversidad, Vol. 8. Universidad Complutense de Madrid, 2005.
STERNBERG, R.J. (1988). The triarchic mind: A new theory of human intelligence. Nueva York: Viking.
STERNBERG, R.J., & CLINKENBEARD, P.(1995). A triarchic view of identifying, teaching, and assessing gifted children. Roeper Review, 17, 255-260.
STERNBERG, R.J.; PRIETO MARIA D; CASTEJÓN, Juan L. (2000). Análisis factorial confirmatorio del Sternberg Triarchic Abilities Test (nivel-H) en una muestra española: resultados preliminares. Revista Psicothema, Vol. 12, nº 4, pp. 642-647.
STERNBERG, R.J. (1991). Theory-based testing of intellectual abilities: rationale for the triarchic abilities test. En H.A. Rowe (Ed.), Intelligence: reconceptualization and measurement. Hillsdale, NJ: LEA.
